¡Hola a todos! Bienvenidos de nuevo a este blog sobre corrección de textos.

Estreno el año retomando uno de los temas que trataba en la última entrada, en la que os que hablaba de los barbarismos, esas palabras que pronunciamos o escribimos mal, a veces por desconocimiento, a veces por un lapsus o, simplemente, por las prisas o los nervios. Si te la perdiste, puedes leerla aquí.

Pero también os hablaba de palabras bien escritas, pero cuyo significado no se ajusta al término porque se confunde con otro que se escribe de manera muy similar. Son, en definitiva, palabras que por su similitud pueden dar pie a equivocaciones.

En algunos de los textos a los que me enfrento como correctora de textos es habitual que me encuentre con este tipo de confusiones.

¡Vamos allá con algunas de ellas!

enjugar/enjuagar

En una ocasión, mientras corregía una novela con un personaje femenino bastante dado al llanto, el autor había confundido estos dos verbos, de tal manera que la mujer se «enjuagaba» las lágrimas.

Según el Diccionario de la lengua española (DLE), «enjuagar» significa «limpiar la boca y la dentadura con el líquido adecuado o aclarar y limpiar con agua lo que se ha enjabonado».

En tanto que «enjugar» significa «quitar la humedad superficial de algo absorbiéndola con un paño o una esponja» o bien «limpiar la humedad que echa de sí el cuerpo o la que recibe mojándose».

Por tanto, el autor de la mujer llorosa debería haber puesto que «se enjugaba las lágrimas». Si, por algún motivo, la mujer sudara en exceso, igualmente hubiera tenido que «enjugarse el sudor».

Solo después de lavarse los dientes, esta mujer habría podido «enjuagarse» la boca.

inefable/infalible

Estas dos preciosas palabras también pueden inducir a confusión. Mientras «inefable» significa que no se puede explicar con palabras (el DLE nos ofrece los sinónimos inenarrable, inexpresable, indecible…), «infalible» quiere decir que no puede errar.

franquear/sincerarse

Cuando alguien es franco, no se «franquea», sino que «se sincera». La utilización errónea del verbo «franquear» con ese sentido puede atribuirse al desconocimiento o a una mala traducción.

«Franquear» quiere decir «abrir camino o quitar impedimentos que estorban el curso de algo» (franquear el paso). También pasar de un lado a otro (franquear la puerta) o pagar en sellos el porte de un objeto que se manda por correo.

Hay otras acepciones menos conocidas: liberar a alguien de una contribución o tributo; conceder algo con generosidad, prestarse fácilmente a los deseos ajenos y, dicho de una persona, descubrir su interior a otra.

De forma desusada, uno puede «hacerse franco» en el sentido de mostrarse libre de obstáculos, pero no significa «sincerarse».

latente/latiente

«Latente» es algo que está oculto, mientras que «latiente» es algo que late, como, por ejemplo, el corazón.

Comparto con vosotros unos versos donde aparecen ambos términos.

El primero pertenece a Jorge Guillén:

Blancos, rosas… Azules casi en veta,
retraídos, mentales.
Puntos de luz latente dan señales
de una sombra secreta.

Y aquí una maravilla de Vicente Aleixandre:

¿Te acuerdas? He vivido dos siglos, dos minutos,
sobre un pecho latiente,
he visto golondrinas de plomo triste anidadas en ojos
y una mejilla rota por una letra.

contonear/contornear

«Contonear» es mover los hombros o las caderas al andar y «contornear» es dar vueltas en torno a algo o perfilar y dibujar el contorno de una figura.

devastar/desbastar

El DLE nos informa de que «devastar» significa destruir, arrasar un territorio, mientras que «desbastar» es quitar las partes más duras o ásperas de un material.

inmune/impune

Esta confusión se da con bastante frecuencia.

«Inmune» significa exento de ciertos oficios, cargos, gravámenes o penas. También, en su segunda acepción, no atacable por ciertas enfermedades. Y, en la tercera, invulnerable.

Sin embargo, el término «impune» no tiene nada que ver, pues significa «sin castigo».

apóstrofe/apóstrofo

Esta son, sin duda, dos de los términos que más se confunden.

«Apóstrofe» está relacionado con la retórica y es la «interpelación vehemente dirigida en segunda persona a una o varias, presentes o ausentes, vivas o muertas, o a seres abstractos, a acosas inanimadas, o a uno mismo».

Es decir, es una figura retórica en la que se irrumpe brevemente en un discurso, diálogo o narrativa para invocar a personajes imaginarios o reales con la intención de captar la atención del receptor y transmitirle un sentimiento, idea o pensamiento. Esta figura suele ir acompañada de los signos de exclamación o, a veces, de interrogación.

Este principio de año me ha pillado poética, así que os pongo un ejemplo de uso del apóstrofe. Pertenece a San Juan de la Cruz:

¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada!
¡Oh noche que juntaste, Amado con amada,
amada en el Amado transformada!




Como el DLE ahora incluye sinónimos y antónimos, podéis consultar los de «apóstrofe» aquí.

El segundo término, «apóstrofo», es un signo ortográfico utilizado en español para unir dos palabras e indicar la elisión de sonidos, generalmente una vocal. Por ejemplo:

«Vamos pa’rriba». Como «arriba» comienza con vocal, esta se suprime.

En cambio, si lo que sigue es una consonante no haría falta colocar el apóstrofo:

«Voy pa tu casa”. 

En este caso la RAE explica que no es necesario porque la palabra se reduce sin necesidad de modificar la otra. Hace unos años, la famosa Vecina Rubia le preguntaba a la RAE: «¿Es correcto escribir con apóstrofo la canción: “Pa’ fuera lo malo, no, no noooo». La RAE, siempre cortés y educada, le contestó: «El apóstrofo no se emplea cuando la forma se apocopa con independencia de la palabra que le siga: ‘pa’ por ‘para’; ‘na’ por ‘nada’; ‘cansá’ por ‘cansada’.

El apóstrofo también se emplea cuando reproducimos palabras en otro idioma, como Castillo de Sant’Angelo.

Apóstrofo como coma elevada y recto

Para que veáis que esta confusión se da muy a menudo, solo tenéis que entrar en vuestro buscador y poner: «cómo poner apóstrofo en Word» y veréis que muchos resultados y páginas (algunas que se dedican a esto de las palabras) lo confunden con «apóstrofe».

Algunos usos incorrectos del apóstrofo, según explica la RAE, son:

  • En la abreviación de un año, omitiendo los dígitos que corresponden al siglo. Es incorrecto *‍promoción del ’84; es correcto promoción del 84.
  • En la expresión de las décadas en cifras: *‍los 60’s. Sería en los 60. 
  • Para indicar el plural de una sigla escribiendo detrás un apóstrofo seguido de s minúscula: *DVDs (esto viene del inglés).
  • Para separar en las expresiones numéricas de la hora: *‍las 22’15 h.
  • Como separador decimal en las expresiones numéricas: *27’454 en lugar de 27 454. (Lo de las expresiones numéricas da para otra entrada que abordaré en otra ocasión).

especie/especia

Muchos de vosotros sabréis que esta es otra de la confusiones más habituales.

Hay quien confunde «especie» (conjunto de elementos semejantes entres sí por tener uno o varios caracteres comunes) con «especia» (sustancia vegetal aromática que sirve de condimento, como el pimentón, el clavo, el azafrán, etc.)

flagrante/fragante

El término «flagrante» significa que es tan evidente que no necesita pruebas; en cambio, «fragante» alude es que desprende perfume u olor.

adicción/adición

Una «adicción» es una dependencia a alguna sustancia, persona…, mientras que «adición» es la acción y el efecto de añadir algo. Agregar, en definitiva.

pifia/picia

El diccionario indica que «pifia» es un error, un descuido, un paso o dicho desacertado (también, en su primera acepción, significa «golpe en falso que se da con el taco en la bola de billar», nunca se deja de aprender cosas nuevas).

En cambio, «picia» es una acción incorrecta que causa daño o perjuicio.

Bueno, pues hasta aquí la entrada de hoy. Espero que os haya resultado útil y esclarecedora.

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Un abrazo,

Elena

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