¡Hola a todos! Bienvenidos de nuevo a este blog sobre corrección de textos.

Hoy vamos a hablar de esas palabras que pronunciamos o escribimos mal, a veces por desconocimiento, a veces por un lapsus o, simplemente, por las prisas o los nervios, sobre todo en el lenguaje hablado.

Como correctora de textos me suelo encontrar en más ocasiones de las que podáis imaginar con palabras mal escritas, donde se dan las siguientes confusiones:

  1. Confusión de consonantes con fonemas similares. Los casos más habituales son la confusión entre la b y la v, entre la j y la g o la x y la s.
  2. Confusión a la hora de escribir palabras que incluyen la grafía xh, debido a la insonoridad de la letra h. Por ejemplo, *«exhorbitante», en lugar de «exorbitante». También *«desaucio» o *«deshaucio» en lugar de «desahucio».
  3. Confusiones relacionadas con prefijos como sub- o trans-. Por ejemplo, *«subrealista», en lugar de «surrealista», o *«transtornado» en lugar de «trastornado».

A continuación, os pongo un listado de algunas de estas incorrecciones lingüísticas, conocidas como barbarismos, más habituales:

*Excéptico – Escéptico

*Fregaplatos – Friegaplatos

*Discrección – Discreción

*Sujección – Sujeción

*Idiosincracia – Idiosincrasia

*Preveer – Prever

*Esplanada – Explanada

*Inexcrutable – Inescrutable

*Beneficiencia – Beneficencia

*Transtornado – Trastornado

*Visicitud – Vicisitud

*Suscinto – Sucinto

*Aférrimo – Acérrimo

*Convalescencia – Convalecencia

*Fideligno – Fidedigno

*Misógeno – Misógino

*Subrealista – Surrealista

*Exalar – Exhalar

*Exhuberante – Exuberante

*Exumar – Exhumar

*Exausto – Exhausto

*Exibir – Exhibir

*Exortar – Exhortar

No sé qué pensaría Munch, pero a veces me dan ganas de gritar ante tanto barbarismo.

En otras ocasiones, no se trata de barbarismos o incorrecciones lingüísticas, sino de palabras bien escritas, pero cuyo significado no se ajusta al término porque se confunde con otro que se escribe de manera muy similar.

En algunos de los textos a los que me enfrento como correctora de textos es habitual que me encuentre con este tipo de confusiones:

Infligir/Infrigir

«Infligir» es hacer daño o imponer un castigo, mientras que «infringir» es quebrantar leyes u órdenes.

Por tanto:

*Le infringió una patada.

Le infligió una patada.

*Infligió la orden de su jefe y lo expulsaron.

Infringió la orden de su jefe y lo expulsaron.

Surgir/Surtir

*Surgir efecto

Surtir efecto

La locución «surtir efecto» es la apropiada para indicar que algo ha dado el resultado esperado, y no «surgir efecto», por lo que la siguiente frase sería incorrecta:

*Las medidas que tomó no surgieron ningún efecto.

Las medidas que tomó no surtieron ningún efecto.

Propinar/propiciar

«Propinar» significa dar un golpe, una patada. En cambio, «propiciar» quiere decir favorecer que algo acontezca. No tienen nada que ver, es obvio, pero la confusión se da, os lo aseguro.

*Le propició una patada.

Le propinó una patada.

Devanar/Rebanar

*Rebanarse los sesos.

Devanarse los sesos.

Como se dice con humor en esta entrada de Fundéu , «denavarse» los sesos es «una alternativa mucho más indolora y menos definitiva que rebanarse o, lo que es lo mismo, ‘hacer rebanadas’ con la sesera de uno, cosa que por el momento no contemplan las principales obras de referencia».

Desternillar/destornillar

*Destornillarse de risa.

Desternillarse de risa.

El verbo «desternillarse» proviene de la palabra «ternilla» (‘cartílago’), no de «tornillo».

Expirar/Espirar

«Expirar» es acabar con la vida. También se aplica a cuando un periodo de tiempo termina.

En cambio, «espirar» es expeler aire, exhalar, echar de sí un cuerpo buen o mal olor. Podéis consultar otras acepciones aquí.

Como anécdota, os cuento que he asistido a muchas sesiones de yoga donde, afortunadamente, a pesar de la insistencia de los profesores en que «expiráramos suavemente por la boca» la clase no acabó siendo un reguero (suave) de cadáveres.

En otra ocasión asistí a una obra de teatro muy premiada en Europa. Era brillante y la disfruté muchísimo, pero una especie de moscardón me estuvo molestando todo el tiempo. En la obra, que combinaba el teatro más clásico con elementos audiovisuales, no se paraba de proyectar la palabra «expirar» con el sentido de «espirar». Me llamó mucho la atención que a esas alturas de su éxito, aquello siguiera así de mal, por lo que, después de pensarlo, al día siguiente escribí un correo electrónico al director de la obra en términos amables para informarle del error.

(Nota: no, los correctores no estamos todo el tiempo corrigiendo a todo el mundo, nos volveríamos locos y, además, sé que a veces nuestra buena intención es entendida como prepotencia).

El director de la obra me contestó algo así:

¡Elena! Muchas gracias por lo que me cuentas, estoy alucinando.

Y… no te escribo más porque ahora mismo estoy acojonado.

PARECIDOS PERO NO IGUALES…

Por último, os pongo algunos ejemplos de términos que son correctos y que sí que tienen que ver, pero no significan exactamente lo mismo.

Alimenticio/alimentario

«Alimentario» significa ‘de los alimentos o de la alimentación’ y «alimenticio», ‘que alimenta o tiene la propiedad de alimentar’.

Aunque el Diccionario de la lengua española recoge el sentido de «perteneciente o relativo a la alimentación» como una de las acepciones de ambos adjetivos, es más apropiado, como señala el Diccionario panhispánico de dudas, reservar «alimentario»  para este significado y emplear «alimenticio»  para referirse a lo ‘que alimenta o sirve para alimentar’.

Eficaz/eficiente

El término «eficaz» está relacionado con la capacidad de lograr o producir un efecto esperado. Un medicamento eficaz es aquel que consigue acabar con el dolor, por ejemplo.

«Eficiente» se refiere a la capacidad de disponer de algo o alguien para conseguir un determinado efecto, así como la capacidad de lograr los resultados con el mínimo posible de recursos. La eficiencia se relaciona más con el rendimiento.

Por tanto:

«Ese médico no suele recetar inyecciones cuando los antibióticos orales resultan igualmente eficaces».

«Ese coche dispone de dos tipos de motores: el eléctrico y el de gasolina, y de un sistema para gestionarlos automáticamente y de la forma más eficiente posible».

Estos dos términos se manejan con asiduidad en las empresas y en los departamentos de Recursos Humanos, pero hay un ejemplo que se suele utilizar y que «ilumina» bien la diferencia de matices.

Una bombilla de filamento es eficaz para iluminar una habitación.

Una bombilla de bajo consumo es igualmente eficaz para iluminar una habitación, pero es más eficiente porque utiliza menos recursos.

Y acabamos con una de latinismos.

LATINISMOS MAL EMPLEADOS

*Estatus quo.

*Estatu quo.

Statu quo.

*In medias res.

In media res.

*A grosso modo.

Grosso modo.

La lengua es maravillosa, pero a veces nos puede jugar malas pasadas, por eso debemos estar siempre atentos, tanto cuando hablamos como cuando escribimos… Aunque para eso estamos, entre otras cosas, los correctores de texto.

Dos estrategias que nunca fallan para evitar este tipo de errores: leer mucho y con atención y consultar los diccionarios.

Hasta aquí la entrada de hoy, la última del año.

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Si queréis saber un poco más de mí, aquí tenéis algunos retazos.

¡Nos vemos el año que viene!

Un abrazo,

Elena

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