¡Hola a todos! Bienvenidos de nuevo a este blog sobre corrección de textos.

Continuamos por todo lo alto con dos temazos con los que los correctores tenemos que lidiar con mucha frecuencia. Ambos tienen nombres un tanto altisonantes, pero enseguida veréis en qué consisten y seguro que a muchos de vosotros os suenan.

¿Qué es?

Es el uso de un determinante posesivo en lugar de un artículo determinado «cuando la oración contiene un elemento que expresa la persona del poseedor y el grupo nominal definido designa un elemento constitutivo o muy característico de aquel». Traducido: la posesión inalienable se da cuando empleamos un determinante posesivo en lugar de un artículo determinado ante sustantivos que designan, sobre todo, partes del propio cuerpo.

¿Por qué?

Por influencia del inglés, donde sí se emplean los determinantes posesivos y es algo correcto.

Voy a poner un ejemplo muy sencillo:

La sofisticada denominación «posesión inalienable» alude a algo intransferible (la mano, el pie, la rodilla, la cabeza…), algo que no se puede enajenar. Y se produce, fundamentalmente, con verbos que implican movimientos naturales o característicos (inclinó el cuerpo, cerré los ojos, apretó los puños…)  o con verbos transitivos de acción o estado (se tapó la cara, tenía muy pequeños los pies), según explica la Ortografía de la lengua española en el apartado 14.7 y en el apartado 18.7.

Son habituales casos como:

O, mejor aún:

Esto casi siempre es así, salvo en casos menos frecuentes donde alguien dé de beber a otro o donde alguien beba no con sus manos, sino con una prótesis, por ejemplo, en cuyo caso se haría constar.

Este último ejemplo me sirve para introducir otro aspecto: los determinantes posesivos no solo se utilizan indebidamente en el caso de las partes del cuerpo, sino también en el caso de cosas materiales, es decir, objetos no estrictamente inalienables o, lo que es lo mismo, objetos que se pueden enajenar (ceder, traspasar, transferir) y que forman parte de la esfera personal y que se interpretan como pertenecientes naturalmente a un individuo.

Se ve mucho más fácil con ejemplos:

(Salvo que se esté poniendo el abrigo de otro, como siempre, el contexto…).

Oh, Dios mío, ¿me van a robar el collar de perlas? Foto de Antoni Shkraba

No abundo más porque creo que queda suficientemente claro. Tal vez, vistos así, estos ejemplos os parezcan muy obvios, pero os puedo asegurar que el uso de los determinantes posesivos relacionados con partes del cuerpo o cosas de la esfera personal está más extendido de lo que pueda parecer.

Seguro que a partir de ahora los detectáis más fácilmente.

¡Vamos con la segunda parte!

El plural distributivo (otra herencia del inglés) no aparece solo en textos (mal) traducidos, sino que campa a sus anchas en textos escritos en español.

Consiste en aplicar indebidamente el plural en casos como los que siguen:

(Sí, puede que una persona tenga más de un teléfono, pero en este caso, cuando va a hacer una foto, lo normal es que saque solo uno).

¿Qué pasa cuando se combinan la posesión inalienable y el plural distributivo? Pues que tenemos un dos por uno y ocurren cosas como esta:

Si nos situamos en un plano realista, alejado de la literatura fantástica o ciencia ficción, solo disponemos de una cabeza.

Si hay un grupo de gente de fiesta en una habitación y de repente se apaga la música y se abre un boquete en el techo, lo adecuado es decir:

Otro ejemplo con «cabeza»:

(Aquí, además, introducimos la coma).

Bueno, pues hasta aquí la entrada de hoy. Como siempre, espero haberme explicado bien y que el contenido os haya resultado interesante.

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