
¡Bienvenidos a mi blog de corrección de textos y consejos para aprender a escribir mejor!
Antes de que acabe el primer mes del año, vamos con una entrada estilosa o, más bien, una entrada en la que os voy a hablar de algunas cuestiones de estilo que hay tener muy en presentes cuando se escribe y se corrige. Además de evitar las erratas y saber usar bien los signos de puntuación, entre otros asuntos básicos, debemos fijarnos en otros aspectos que pueden convertir un buen escrito en un magnífico escrito.
Voy a empezar con una de mis favoritas.
TARZANISMOS
En algunas charlas y talleres que damos desde la Unión de Correctores (UniCo), en bibliotecas públicas hacemos referencia a este fenómeno que un compañero denominó chistosamente «tarzanismos»: frases que emulan la forma de hablar característica de Tarzán (al menos como nos llegaban en el doblaje en español) y que están muy presentes en algunos medios de comunicación o en declaraciones políticas.
Aunque parezca que no, es habitual escuchar y leer construcciones de este tipo:
X Comunicarte que a partir de enero no contaremos con tus servicios. (Yo, Tarzán, comunicarte que a partir de enero no contaremos con tus servicios).
✓ Te comunicamos que a partir de enero no contaremos con tus servicios.
X Rogamos mantengáis la calma.
✓ Os rogamos que mantengáis la calma.
X Declarar que lo vi esa noche en el portal de su casa.
✓ Declararé/voy a declarar/declaro que lo vi esa noche en el portal de su casa.
ADVERBIO «LITERALMENTE»
Es habitual utilizar el adverbio literalmente con un valor enfático que no siempre le corresponde, y del que se suele abusar.
El Diccionario de la lengua española indica que este término significa ‘de manera literal’, cuyo significado es ‘conforme a la letra del texto, o al sentido exacto y propio, y no al lato ni figurado de las palabras empleadas en él’.
Por ejemplo:
Traduce el texto literalmente.
Es decir, si algo ocurre de forma literal, quiere decir que ocurre tal y como lo estamos verbalizando, en un sentido no metafórico.
Pero ¿qué ocurre? Que buena parte de lo que decimos no describe al pie de la letra la acción, sino que lo hace de forma figurada:
- subirse por las paredes
- ponerse las botas
- tirar la toalla
- estar hecho polvo
- partirse de risa
- tomar el pelo
Así que, llevados por ese afán de enfatizar y dar más fuerza a aquello que estamos expresando, decimos cosas como las siguientes:
Me morí de risa, literalmente.
(Quizá sea posible que te mueras a consecuencia de un ataque de risa, pero la risa no suele ser mortal, sino que lo que estamos diciendo, evidentemente, es que «me reí a más no poder»).
Estaba tan cansado que literalmente me arrastré hasta la cama.
(Puede que te desplaces a la cama como un lagarto, pero seguramente lo que estés diciendo es que estabas exhausto y no podías más).

Se puso como un basilisco, estaba que se subía por las paredes literalmente.
(A no ser que seas Spiderman, lo dudo mucho).
En ocasiones, hay que tener especial cuidado porque este afán de enfatizar utilizando el adverbio literalmente puede dar lugar a frases equívocas o en las que el mensaje se desvirtúe.
Por ejemplo:
Se subió al escenario y literalmente provocó un auténtico incendio.
El contexto lo aclara casi todo (¡viva el contexto!), pero si se trata de un titular o algo que se capta de manera aislada puede llevar a equívoco y hacer dudar al lector de si ese adverbio se está usando en sentido literal o figurado (se subió al escenario y provocó un incendio real, con sus llamas y todo).
ADVERBIOS ACABADOS EN -MENTE
Los adverbios acabados en -mente cansan. Con esto ya estaría casi todo dicho, pero voy a abundar un poco más.
Si en una frase nos encontramos con:
El cielo, iluminado tenuemente por los últimos rayos del sol, se teñía gradualmente de tonos anaranjados y rosados mientras las estrellas comenzaban a brillar silenciosamente en la inmensidad.
En su lugar, se podría optar por:
El cielo, iluminado tenuemente por los últimos rayos del sol, se teñía poco a poco de tonos anaranjados y rosados mientras las estrellas comenzaban a brillar en la inmensidad.
En este caso, el adverbio silenciosamente se puede eliminar porque no aporta nada al texto.
Estas frases que me he inventado para esta entrada resultan aparatosas y, en el segundo caso, grandilocuente, pero os aseguro que en muchos de los textos que corrijo los adverbios acabados en -mente corren libres como liebres y campan a sus anchas.
No se trata de cargarnos todos los adverbios acabados en -mente, sino de moderar y ponderar su uso.
En conclusión:
- Este tipo de adverbios a menudo no aportan información nueva que no esté incluida en el contexto o en el significado de otras palabras.
- Resultan palabras demasiado largas que entorpecen o ralentizan la lectura.
- Acaban irritando al lector.
COMENTAR
«Comentar» no significa de decir, contar, afirmar, informar, señalar, indicar, manifestar, declarar, rumorear, etc.
Pero que levante la mano quien no haya usado o use este verbo con estos sentidos. Todos lo hacemos, yo la primera, y tal vez dentro de un tiempo el diccionario acabe recogiendo este nuevo uso porque la lengua la hacemos los hablantes.
X El hombre le comentó al médico que tenía fuertes dolores de cabeza.
X Me comentó que se iba de vacaciones a Portugal.
X Cuando llegue el pedido me lo comentas.
El DLE indica que «comentar» significa `Explicar o declarar el contenido de un escrito para que se entienda con más facilidad’. Es cierto que Diccionario de uso del español de María Moliner recoge que comentar «se usa a veces con los significados de ʻcontarʼ y ʻdecirʼ», pero hoy en día ese «a veces» se ha convertido en «habitualmente».
Comentar, por tanto, significa explicar un escrito, interpretarlo o hacer una crítica de él para que pueda comprenderse mejor:
Una de las tareas que nos encargaron era comentar el texto que acabábamos de leer en clase.
Así que, de momento, cuando escribamos debemos tener cuidado y respetar el uso indicado para este término.
✓ El hombre informó al médico de que tenía fuertes dolores de cabeza.
✓ Me dijo que se iba de vacaciones a Portugal.
✓ Cuando llegue el pedido me avisas.
Casi siempre, usar el verbo decir es lo más eficaz y sencillo.
Seguiré hablando de cuestiones de estilo, que pueden interesar tanto a quien escribe como a quien corrige textos. Será en próximas entradas de este blog.
Como siempre, os recuerdo que al suscribiros recibiréis una guía práctica y muy completa de cómo puntuar correctamente los diálogos, un asunto que tiene tela, y es una de las tareas que más interesan tanto a los escritores como a los correctores de textos.
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Un abrazo,
Elena