¡Bienvenidos una semana más a este blog de corrección de textos!

Esta entrada bien se podía titular: «El abuso de los adverbios acabados en -mente: cuando menos es más».

En el mundo de la escritura, los adverbios son herramientas poderosas para expresar ideas y matices en nuestros textos. Sin embargo, como correctora, he detectado que cada vez es más común el abuso de los adverbios acabados en -mente, lo que puede afectar la claridad y la elegancia de nuestro estilo.

En esta entrada, voy a tratar de explicar por qué el uso excesivo de estos adverbios puede resultar contraproducente y os ofreceré alternativas para enriquecer la escritura.

Los adverbios acabados en -mente, como «rápidamente», «fácilmente» o «claramente», se suelen utilizar para modificar verbos, adjetivos u otros adverbios, añadiendo información sobre la manera en que se realiza la acción. Sin embargo…

  • Con frecuencia, no aportan información nueva que no esté incluida en el contexto o en el significado de otras palabras.
  • Son palabras demasiado largas que entorpecen o ralentizan la lectura.
  • Pueden terminar irritando.

Imagina leer una frase como: Cecilia caminaba rápidamente y hablaba apresuradamente mientras intentaba desesperadamente llegar a tiempo. Lo sé, estáis pensando «qué pesadez y repetitivo» (a la par que antinatural). También sé que estáis pensando que nadie hablaría así, pero en la escritura… en la escritura es otra cosa. Y muchas veces sin darnos cuenta o con la errónea intención de enriquecer nuestro estilo podemos caer en esta trampa.

El uso excesivo de adverbios acabados en -mente también puede afectar la precisión y claridad de la escritura. ¿Por qué? Porque estos adverbios tienden a la vaguedad y no ofrecen información concreta sobre cómo se realiza la acción.

Por ejemplo, en la frase Raúl habló claramente, ¿qué significa con exactitud «claramente»? ¿Se refiere a que Raúl habló de manera articulada, sin titubeos o con elocuencia? ¿O que la voz de Raúl era clara, por ejemplo?

La ambigüedad de este adverbio dificulta, pues, la comprensión precisa de la intención del autor.

En lugar de recurrir automáticamente a los adverbios acabados en -mente, podemos utilizar otras estrategias para enriquecer nuestra escritura y transmitir nuestras ideas de manera más efectiva:

a) Seleccionar verbos y adjetivos más precisos. En lugar de depender de los adverbios para modificar nuestras palabras, podemos elegir verbos y adjetivos que ya contengan la información necesaria. Por ejemplo, en lugar de escribir caminar rápidamente, podemos decir correr o apresurarse.

b) Emplear adverbios más descriptivos. En vez de recurrir a los adverbios acabados en -mente, podemos optar por adverbios más descriptivos y específicos. En lugar de hablar claramente, podríamos decir hablar de forma articulada o hablar sin titubeos.

c) Utilizar construcciones sintácticas más elaboradas. En lugar de depender exclusivamente de los adverbios, podemos crear construcciones sintácticas más elaboradas para transmitir la información deseada. Por ejemplo, se movía con la velocidad de un rayo en vez de se movía rápidamente.

Vamos con algunos ejemplos:

*Isabel abrió totalmente la puerta de su apartamento para que el conserje pudiese acceder con un pequeño carro, habitualmente destinado al transporte de todo tipo de herramientas.

Isabel abrió del todo la puerta de su apartamento para que el conserje pudiese acceder con un pequeño carro, habitualmente destinado al transporte de todo tipo de herramientas.

*Solía mirar habitualmente debajo de la cama y se sorprendía gratamente de no encontrar ninguna pelusa.

Solía mirar debajo de la cama y se sorprendía gratamente de no encontrar ninguna pelusa.

(El verbo soler ya implica habitualidad).

Así que, sí, en ocasiones, menos es más. Es importante que utilicemos los adverbios con moderación y busquemos alternativas creativas para expresar nuestras intenciones. Al hacerlo, lograremos un estilo más claro, elegante y persuasivo.

Foto de base de Keira Burton.

Voy a hacer una mención especial de este adverbio porque creo que merece la pena. Me lo encuentro mucho en mi labor de correctora (y por supuesto también como lectora cuando consigo quitarme el chip de la corrección, tarea nada fácil, por cierto).

El adverbio «literalmente»se emplea habitualmente con un valor enfático que no siempre le es propio y del que, en ocasiones, se abusa. 

Según el diccionario académico, significa ‘de manera literal’. Y «literal» es ‘conforme a la letra del texto, o al sentido exacto y propio, y no al lato ni figurado de las palabras empleadas en él’, como en «No traduzcas literalmente».

Sin embargo, a menudo encontramos ejemplos como:

Inés se agarró tal cabreo que se subió literalmente por las paredes.

O

Cuando se enteró de que su amigo había muerto, ella se rompió en dos literalmente.

En ambos casos, claramente tiene un valor enfático. Por supuesto que, a veces, cuando hablamos no estamos describiendo exactamente lo que está sucediendo o ha sucedido, sino que lo hacemos de de forma figurada: tomar el pelo, estar hecho polvo, subirse por las paredespartirse de risa…

Sin embargo, este adverbio sirve, precisamente, para evitar el doble sentido y debería ser lo opuesto a las frases figuradas. Cuando decimos que algo ha ocurrido literalmente, estamos describiendo lo que sucedió al pie de la letra.

En el ejemplo anterior, es imposible que Inés suba literalmente por las paredes por muy cabreada que esté; esta habilidad queda reservada a Spiderman😊

En otros casos, puede inducir a confusión. Por ejemplo:

Bilbao ardió literalmente con el increíble espectáculo de fuegos artificiales.

Donde sería posible que el empleo de «literalmente» altere el mensaje, puesto que un fallo de pirotecnia puede causar un incendio. Se podría optar por:

Bilbao disfrutó a tope con el increíble espectáculo de fuegos artificiales.

Otro ejemplo más:

*Cuando se enteró de que su amigo había muerto, ella se rompió en dos literalmente.

Cuando se enteró de que su amigo había muerto, a ella le pareció que se rompía en dos.

Por ello, debemos restringir el empleo de «literalmente» a aquellos casos en los que sea inequívoco que las cosas suceden tal y como se dice. Podéis leer más en esta entrada y esta de Fundéu.

Hasta aquí la entrada de hoy. Como siempre, espero que os haya resultado útil. Os leo.

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Un abrazo,

Elena

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