
¡Bienvenidos todos a este blog de corrección de textos!
Esta semana os hablo de la escritura de apodos, alias, sobrenombres y seudónimos.
Todos ellos suelen ser denominaciones motivadas por alguna característica propia del sujeto al que identifican, aunque existen casos en los que no hay esta vinculación y el apodo o el alias obedece a una intención humorística, cariñosa o reivindicativa.
APODOS Y ALIAS
Son denominaciones de carácter descriptivo, basadas en algún rasgo o condición de la persona a la que nombran, que acompañan a su nombre propio o lo sustituyen.
No necesitan ninguna marca tipográfica especial, salvo cuando aparecen entre el nombre de pila y el apellido, como veremos más adelante.
Se escriben siempre con mayúscula inicial y pueden ir precedidos de artículo:
Dolores Ibárruri, la Pasionaria
Aretha Franklin, la Reina del Soul
Ramón Luis Ayala Rodríguez, Daddy Yankee
Ángel Clemente Rojas, Rojitas
El artículo que antecede a algunos de ellos (como en los dos primeros ejemplos) ha de escribirse con minúscula porque no forma parte de la denominación.
Lo vemos de manera más clara cuando hacemos uso del vocativo:
Uno de sus seguidores alzó la voz y gritó: «¡Qué valiente eres, Pasionaria!».
Cuando el artículo acompaña a las preposiciones «a» o «de», estas se contraen con el artículo, dando lugar a las formas «al» y «del».
La culpa no es solo del Popeye, sino de Pablo Escobar, que es su jefe.
Al Lechuga no le cuelan ni un gol.
En el español de América es habitual situar los apodos, sin artículo, entre el nombre de pila y el apellido, en cuyo caso hay que marcarlos con cursiva o con comillas para distinguirlos de los demás elementos del nombre:
Ernesto «Che» Guevara
Jorge el Indio Solari
Raúl Ratón Macías
SOBRENOMBRES
Son calificativos que siempre tienen que ir acompañados del nombre propio.
Se escriben con mayúscula inicial y van precedidos de artículo en minúscula:
Jack el Destripador
Juana la Loca
Felipe I el Hermoso
Guzmán el Bueno
¡Ojo! No hay que poner la coma.
*Jack, el Destripador
*Juana, la Loca

SEUDÓNIMOS Y NOMBRES ARTÍSTICOS
Son los nombres utilizados por escritores y artistas en lugar del suyo propio. Un seudónimo no es exactamente lo mismo que un apodo o un alias, puesto que, según explica Fundéu el seudónimo lo elige quien lo emplea (como el Zorro), mientras que los alias o apodos suelen ser impuestos por otros (el Greco, la Dama de Hierro…).
Se escriben siempre con mayúscula inicial.
Colombine (seudónimo de la periodista, escritora, traductora y activista de los derechos de la mujer Carmen de Burgos).
George Elliot (seudónimo de la novelista, poetisa, periodista y traductora británica Mary Ann Evans).
Fígaro (seudónimo del periodista José María Miró, que también utilizó otros, como Fray Mocho o Benigno Pino).
Si llevan artículo, este debe escribirse con minúscula:
Rafael Álvarez, el Brujo
Por cierto, únicamente se hispanizan los apodos o los sobrenombres de personajes históricos (junto con los nombres de papas, miembros de casas reales, nombres de santos, personajes bíblicos y personajes históricos o célebres indios norteamericanos), mediante traducción literal, equivalencia o adaptación los nombres propios motivados, a fin de preservar su connotación semántica:
Iván el Terrible
Catalina la Grande
el Cavaliere (apodo del expresidente italiano Silvio Berlusconi)
Los apodos extranjeros como este último, al igual que los nombres propios, se escriben en redonda, es decir, sin cursiva ni comillas.
Para evitar la grafía extraña «il Cavaliere» —en la que solo aparecería en cursiva el artículo italiano il—, se recomienda traducirlo por «el»: el Cavaliere.
Y hasta aquí la entrada de hoy. Como siempre, espero que os haya resultado útil.
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Un abrazo,
Elena
Aprendo mucho con tu blog. Gracias.
¡Gracias, Emma, por tus palabras! Un abrazo