¡Bienvenidos a otra entrada de este blog de corrección de textos y consejos para aprender a escribir mejor!

En esta ocasión os voy a hablar de los deícticos, que son esos elementos gramaticales que sirven para señalar a una persona (yo, me mí, conmigo, nuestros…), un lugar (aquí, ahí, este, estas…) o un tiempo (ahora, antes, después, ayer, el otro día…).

En lo que me interesa centrarme en esta entrada es en el uso incorrecto de estos deícticos, sobre todo los de lugar y tiempo, en algunas narraciones escritas en pasado. Pero si queréis profundizar en la definición y tipología de estos elementos podéis leer esta entrada del Centro Virtual Cervantes y esta otra, de Juampedrino.

Tal vez os estéis preguntando a qué se deben estos errores en el empleo de los deícticos, por qué se producen. Bien, por mi experiencia como correctora de textos, he podido comprobar que surgen porque quien escribe no tiene en cuenta el tiempo en el que está contando la historia ni dónde se ubica la voz narrativa en relación con la persona a la que se dirige y el elemento al que alude. Esto sucede, sobre todo, cuando se narra en pasado, que es el tiempo verbal más utilizado. Y sucede con los demostrativos (este, esa, aquel, etc.), pero también con los adverbios (aquí, allá, ahora, ayer, etc.) y algunos adjetivos (siguiente, próxima, etc.).

Para usarlos correctamente la clave está, sin duda, en no perder de vista desde qué tiempo y espacio se está narrando la acción.

Por tanto, al narrar en pasado, debemos tener cuidado de no emplear deícticos vinculados al presente. Esto puede parecer, así de principio, una perogrullada, pero veréis que su uso incorrecto es más habitual de lo imaginado. Como os digo, es uno de los aspectos en los que suelo tener que trabajar a menudo cuando corrijo.

Veamos algunos ejemplos, todos ellos escritos en tiempo pasado y narrados por alguien que ya está en otro tiempo y en otro espacio:

*Extendí los brazos a los lados, el mismo gesto que había hecho él anoche cuando quiso recalcar que no lo había conseguido.

Extendí los brazos a los lados, el mismo gesto que había hecho él la noche anterior cuando quiso recalcar que no lo había conseguido.

Si esto se narrara en presente, sí cabría emplear ese anoche, pero habría que acomodar los tiempos verbales:

Extiendo los brazos a los dos lados, el mismo gesto que él hizo anoche para recalcar que no lo había conseguido.

*Se me aceleró el corazón cuando se atrevió a hablarme de esos asuntos aquí.

Se me aceleró el corazón cuando se atrevió a hablarme de esos asuntos allí.

Nuevamente, solo sería correcto utilizar aquí si la narración estuviera en presente (o pretérito perfecto compuesto) y, de nuevo, habría que reajustar los verbos.

Se me acelera el corazón cuando se atreve a hablarme de esos asuntos aquí / Se me ha acelerado el corazón cuando se ha atrevido a hablarme de esos asuntos aquí

*Aquí estaba, en Venecia, en una ciudad que no solo se encontraba junto al mar, sino que flotaba en él.

Allí estaba, en una ciudad que no solo se encontraba junto al mar, sino que flotaba en él.

En presente:

Aquí estoy, en Venecia, en una ciudad que no solo se encuentra junto al mar, sino que flota en él.

Allí estaba, en Venecia, en una ciudad que flotaba en el mar
(Foto de Ilia Bronskiy)

*Sin embargo, hoy no podría ir a clase de yoga, así que tendría que conformarme con hacer unas asanas en mi habitación.

Sin embargo, ese miércoles no podría ir a clase de yoga, así que tendría que conformarme con hacer unas asanas en mi habitación.

En presente:

Sin embargo, hoy no podré ir a clase de yoga, así que tendré que conformarme con hacer unas asanas en mi habitación.

*Había llegado hacía una semana, esta era su segunda visita del verano.

Había llegado hacía una semana, esa era su segunda visita del verano.

*Ojalá no supiera nada de esto. No podía hacer nada para ayudarlo y solo conseguía sentirme acongojada.

Ojalá no hubiera sabido nada de eso. No podía hacer nada para ayudarlo y solo conseguía sentirme acongojada.

*¿Qué haría la próxima vez que me pidiera que matara a un hombre?

¿Qué haría la siguiente vez que me pidiera que matara a un hombre?

En presente:

¿Qué haré la próxima vez que me pida que mate a un hombre?

*Si hubiese estado más tranquila ayer, cuando vino hecho una furia, no habríamos llegado a este punto.

Si hubiese estado más tranquila el día anterior, cuando vino hecho una furia, no habríamos llegado a ese punto.

El primer ejemplo no es incorrecto si el narrador está hablando justo la mañana siguiente a que suceda la acción, pero su uso es inadecuado cuando la historia está en pasado y el narrador se sitúa en otro tiempo y en otro espacio, que es el asunto que estoy tratando en esta entrada.

Creo que con estos ejemplos queda claro que es importante fijarse bien en el uso de los deícticos para que estos sean coherentes con el tiempo y el espacio en que está narrada la acción. Su mal uso nos saca de la narración y hace que una buena historia se pueda echar a perder.

A continuación, os voy a hablar de cuatro verbos que a menudo presentan dificultades (tanto para hablantes nativos como para estudiantes del español): ir/ venir llevar/traer.

Pueden confundirse a primera vista, pero implican matices específicos de significado y uso. Os enseño las confusiones más comunes asociadas a estos verbos, con algunos ejemplos para su correcta utilización.

Traer implica mover algo hacia el lugar donde se encuentra el hablante o el oyente en el momento de la conversación. Se utiliza cuando se traslada un objeto desde otro lugar hasta el lugar de referencia del diálogo.

Trae los libros a la sala. (Los libros están siendo movidos hacia donde está el hablante).

Llevar, por su parte, se emplea para indicar que algo o alguien es movido desde el lugar donde se está hablando hacia otro lugar.

Llevaré tu paraguas a la oficina. (El hablante trasladará el paraguas desde donde se encuentra hasta otro destino).

¿A qué se debe la confusión?

A que, nuevamente, el narrador no tiene en cuenta el espacio que rodea al personaje, si este se acerca o se aleja de los objetos o las personas de las que habla y dónde se sitúa.

*Fui hasta los establos para que me trajeran al nuevo caballo que habíamos comprado en la última feria.

En este ejemplo, el hablante (el narrador) no se encuentra en el lugar donde se sitúa la acción. Por ello, lo correcto sería:

Fui hasta los establos para que me llevaran al nuevo caballo que habíamos comprado en la última feria.

Salvo que se narre en tiempo presente:

Voy hasta los establos para que me traigan al nuevo caballo que hemos comprado en la última feria. (El narrador está en los establos).

*Sabía que la intención de Fernando había sido buena al traerme al congreso.

Sabía que la intención de Fernando había sido buena al llevarme al congreso.

que la intención de Fernando ha sido buena al traerme al congreso.

*Lo amaba desde el instante en el que su padre lo había traído a visitarnos.

Lo amaba desde el instante en el que su padre lo había llevado a visitarnos.

Lo amo desde el instante en el que su padre lo ha traído a visitarnos.

Ir se utiliza para indicar movimiento desde el lugar donde se está hacia otro lugar. Este verbo se emplea generalmente cuando el sujeto se desplaza hacia un destino específico que no es donde se encuentra el hablante en el momento de hablar.

Voy al supermercado. (El hablante se desplaza desde su ubicación actual hacia el súper).

Venir se usa para expresar movimiento desde un lugar hacia el punto donde se encuentra el hablante o el oyente en el momento de hablar.

Ven aquí. (El hablante solicita a otra persona que se desplace desde otro lugar hacia donde él se encuentra).

Para utilizar correctamente estos dos verbos, igualmente hay que tener en cuenta el lugar desde el que habla el narrador. 

 Si el narrador se encuentra en el lugar desde el que está hablando en ese mismo momento, se utiliza el verbo venir. 

*No sabía que iba a venir a la función esa noche, pero no me sorprendió verla allí, en primera fila.

No sabía que iba a ir a la función esa noche, pero no me sorprendió verla allí, en primera fila.

O bien:

No sabía que ibas a venir a la función esta noche, pero no me ha sorprendido verte ahí, en primera fila.

*Había venido para cubrirme las espaldas en caso de que esta misión empezara a torcerse.

Había ido para cubrirme las espaldas en caso de que esa misión empezara a torcerse.

O bien:

¿Has venido para cubrirme las espaldas en caso de que esta misión empiece a torcerse?

Para terminar, y a modo de conclusión, insisto en que para utilizar los deícticos correctamente lo que hay que tener en cuenta siempre es el contexto espacial y temporal.

No pierdas de vista cuál es el tiempo desde el que estás narrando y cuál es tu ubicación actual y la del interlocutor o del objeto al usar estos verbos. La clave está en el punto de referencia: hacia dónde se dirige la acción desde el lugar de habla.

El uso adecuado de ir/venir y traer/llevar requiere de atención y práctica, especialmente porque el error suele provenir de traducciones literales del inglés u otros idiomas donde la distinción no es tan marcada.

Pues bien, hasta aquí esta entrada, que, como siempre, espero que os haya resultado de interés.

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Un abrazo,

Elena

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